El largo camino de la Mujer Migrante

Algunas historias oscuras pueden ser una nueva puerta para que la migración no sea siempre signo de azar, peligro e incertidumbre. En 2011 Marcelina Meneses tenía 30 años cuando fue empujada del tren junto a su bebé, Joshua, de 20 meses. Encontraron sus cuerpos sin vida antes de la estación de Avellaneda del ex ferrocarril Roca. La empresa ferroviaria TMR sostuvo que Marcelina caminaba por las vías y fue rozada por el tren. Además, TMR fue denunciada por un intento de soborno al único testigo de la causa, Julio César Gimenez, que declaró que fue tirada del tren tras recibir insultos por varios pasajeros por ser boliviana.

En busca de justicia y en apoyo a los dos hijos huérfanos de Marcelina, su cuñada Isabel Reina Torres, fundó el Centro integral de la mujer Marcelina Meneses, para acompañar a mujeres migrantes. Logró que dos años después de su asesinato, que continua impune, se declare el 10 de enero como Día de la Mujer Migrante en la Ciudad de Buenos Aires, y acompañó la presentación de otro proyecto para que la declaración sea a nivel nacional (pero que no fue tratado). Este último fue presentado en 2018 por Mayra Mendoza, actual intendenta de Quilmes. Antes, en 2013, ya había sido presentado otro proyecto por Nuevo Encuentro con el mismo objetivo.

Argentina es uno de los 50 países en el mundo que adhiere a 18 tratados internacionales de Derechos Humanos ya que desde 2004, tras la promulgación de la nueva Ley de Migraciones los suscribe y ratifica. Esta ley pone el foco en la persona migrante como un sujeto de derechos que requiere apoyo y contención.

Una de las pocas imágenes de Marcelina Meneses, asesinada hace 20 años.

Quilmes y Tigre son dos de los municipios del conurbano bonaerense que cuentan con un área propia de migraciones. El resto trabaja en operativos específicos junto con la Dirección Nacional de Migraciones para agilizar trámites de radicación, emisión de DNI, certificaciones y habilitaciones de entrada y salida del país, pero no hay una política común dentro de los municipios del conurbano que tienen el mayor número de migrantes del país.

Solo en Quilmes hay comunidades de migrantes de por lo menos cuatro países distintos. Según Torres, que trabaja en la Dirección de Migraciones de ese municipio desde su creación en enero de 2020, la comunidad senegalesa es la que está en una situación más delicada, además de la barrera del idioma, porque vienen sin familia ni nadie conocido, “Hay mucha comunidad boliviana, paraguaya pero también venezolana y senegalesa que en su mayoría son personas solas. Pensábamos que venían de Capital a trabajar pero no, ya están instalados acá”. Recientemente el municipio firmó un acuerdo con ACNUR como Ciudad Solidaria y a partir de ahí comenzaron a realizar censos y operativos en conjunto.   

En relación a la distribución de subsidios durante la cuarentena de 2020, fue poca la población migrante que pudo acceder al IFE. Para hacerlo era necesario tener la residencia precaria desde dos años antes para poder figurar en el padrón y muchas personas no contaban con los papeles mínimos o con el dinero para pagar los trámites. 

El pasado 10 de enero, en conmemoración de los 20 años sin Marcelina Meneses, la Dirección de Migraciones de Quilmes desarrolló un operativo para quienes hayan tenido dificultades con los trámites de radicación durante la cuarentena. En paralelo la misma dirección anunció que lanzaron un plan específico para senegaleses por las dificultades particulares por el idioma y los costos de los trámites para contar con la residencia precaria.

Argentina es el país con mayor tasa migratoria regional, alrededor de 2 millones de migrantes viven en su territorio según el último informe de 2020 de la OIM (Organización Internacional por las Migraciones). En 2019 en Estados Unidos residían 26 millones de migrantes de América Latina y el Caribe, mientras que en Europa 5 millones y en otras regiones apenas 3 millones. El número total de migrantes que viven en América Latina y el Caribe se mantuvo estable en los últimos años e incluso disminuyó  levemente en el caso de los europeos, según el mismo informe, y aumentó el de los de América del Norte. Durante ese mismo año, 2019, Argentina fue destino de migrantes provenientes principalmente de Paraguay y de Bolivia. 

Toda la familia de Marcelina vive en Bolivia, incluso su hija mayor, Jimena, de 28 años, quien obtuvo el compromiso del gobierno boliviano cuando murió su mamá de pagar las operaciones de cadera que necesitaba. Jhonatan, el segundo hijo de Marcelina que tenía 3 años cuando quedó huérfano, falleció luego de una operación a los 18 años. “Mi hermano se quedó solo, todo lo que yo hice era por Jhony y cuando ya era un hombrecito se fue con su mamá y su hermanito” cuenta Torres. 

Historias como estas surgen sin pausa cuando uno mira detenidamente las vidas de la población migrante. El 10 de enero ya pasó, pero volverá otro el año entrante, y otro después, y otro después. El Día de la Mujer Migrante, o de la persona migrante, no debiera reducirse a una fecha. Pero bien puede ser el punto de partida por el que decidamos comenzar.

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