Las 8 prácticas inhumanas a las que se obliga a las niñas

Me sorprende que esto sorprenda. 

Hace un tiempo armé un hilo de Twitter con motivo del Día Internacional de la Niña (11 de octubre), en el que conté 8 prácticas nocivas a las que todavía miles de niñas y adolescentes en el mundo son sometidas.  Las reacciones de la gente no tardaron en llegar: muchas personas recién se enteraban de la severidad y morbosidad que alcanzan las estructuras patriarcales en distintas culturas (como si lo que sucede en casa todavía no nos habría alarmado lo suficiente). 

Los mensajes que emergieron fueron contundentes, pero uno en partcular me quedó resonando: “ser mujer es una maldición”.

Desde Argentina hasta Pakistán, desde niñas obligadas a parir hasta mutilación genital y planchado de pechos, la violencia visible e invisible que atraviesan a las mujeres es obscena, aún en pleno siglo XXI.

Lo cierto es que hoy, un cuarto de siglo después, el progreso sobre esta agenda deja mucho que desear. Dentro de las peticiones particulares para este 2020, se destacó principalmente trabajar para que las niñas puedan vivir libres de violencia de género y de prácticas nocivas. 

Pero, ¿de qué estamos hablamos específicamente?

En el año 2020 se conmemoran los 25 años de la adopción de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing: la agenda global más ambiciosa para promover los derechos y el empoderamiento de las mujeres y las niñas a nivel mundial. En el año 1995, unas 30.000 mujeres y hombres de casi 200 países llegaban a Beijing, China, para la cuarta conferencia mundial sobre la mujer, decididxs a reconocer los derechos de las mujeres como derechos humanos (¡Finalmente! ¡y tan solo hace 25 años atrás!).

1. Planchado de pechos

Planchado de pechos con palos y piedras calientes en Camerún. Fuente: Face2faceafrica - Telegraph UK

El planchado de pechos, una práctica que ocurre principalmente en África Occidental y Central, tiene por objetivo golpear y planchar los senos de una niña para evitar que se desarrollen. El motivo detrás es “proteger a las niñas de insinuaciones sexuales no deseadas, embarazos y matrimonios tempranos”. 

¿Lo mas shockeante? En muchos casos es una práctica que esconde una buena intención de parte de la familia: el cuidado de la niña en contextos adversos.  Resulta increíble que la protección de la integridad física de la mujer esté determinada por el daño al propio cuerpo en lugar de intentar modificar con educación el contexto cultural en la que ellas viven. 

Con la ayuda de palos y piedras hirviendo, martillos y espátulas, son miles las niñas que son sometidas al famoso “planchado de pechos”, inclusive en países como en el Reino Unido. En una nota para UK Mirror (2016),  Cathy AbahFouda, sobreviviente de esta práctica, da cuenta de la lógica que existe por detrás: “(…) me empezaron a crecer los senos cuando tenía 10 años. Mi madre le explicó a mi hermana que me estaban creciendo demasiado pronto y que atraería a los niños”.

2. Matrimonio infantil

Niñas novias en Yemen. Fuente: ABC Net

Las cifras son duras: 12 millones de niñas son casadas cada año en el mundo. Se estima que 650 millones de niñas y mujeres vivas hoy se casaron cuando eran niñas (Unicef, 2020). 

De manera similar a la práctica anterior, las personas que someten a sus hijas a los casamientos arreglados con hombres que generalmente suelen llevarle muchos años de edad (y hasta inclusive décadas), lo hacen a partir de una “buena intención”. Esta práctica es vista como un beneficio para la familia o para la misma niña ya que responde a múltiples propósitos tales como preservar la virginidad de la niña para su marido, protegerla de violencia sexual y violaciones, cuidar su reputación en caso de que quede embarazada, y, además, asegurarle su futuro al hacer responsable a la familia del hombre por el cuidado de ella.  

3. Certificado de virginidad

Mujeres protestando en Nueva Delhi, Julio de 2009. Fuente: Reuters

Las pruebas de virginidad o examen vaginal son una tradición de larga data que se ha documentado en al menos 20 países en el norte de África, Medio Oriente, India, Afganistán, Bangladesh y también en Sudáfrica (BBC, 2020). La finalidad de una prueba de virginidad, que generalmente se hace a solicitud de los padres o potenciales maridos, es determinar el “valor social” que tiene una mujer, ver si son elegibles para el matrimonio (esto ligado a la idea de pureza), y hasta inclusive para un empleo.  No es menor destacar que, lo que la mujer hace o deja de hacer con su cuerpo en términos de su actividad sexual, repercute directamente en la reputación familiar. Si una niña o mujer no consigue tal certificado, o si, no puede probar su virginidad, en muchos casos esto implica que el “honor” familiar ha sido dañado. 

Completamente condenados por Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, los test de virginidad han sido catalogados como violaciones a los derechos humanos, sosteniendo que no solo muchas veces la inspección vaginal es dolorosa y atenta contra la integridad física, sino que tiene enormes consecuencias mentales y traumáticas que causan humillación en las mujeres. Además, reproduce las desigualdades y estereotipos de género al “criminalizar” socialmente la actividad sexual de la mujer.  

4. Mutilación genital femenina

Niña en pleno procedimiento de extirpación genital. Fuente: SunriseTimes

Tan crudo como suena, la mutilación genital femenina se trata nada mas ni nada menos que de la extirpación total o parcial de los genitales externos. Este procedimiento que generalmente se realiza a las mujeres antes de cumplir 15 años responde a muchas razones. En algunos casos se considera un ritual de transición a la madurez, en otros una forma de controlar la sexualidad femenina, una manera de “garantizar” el futuro matrimonio, o también una forma de proteger el honor de la familia. Aun más ridículo, en algunos países se cree que esto ayuda a reprimir el apetito sexual femenino, prevenir la infidelidad y mejorar el placer sexual de los hombres. 

En términos de su popularidad, se cree que al menos 200 millones de niñas de 31 países fueron sometidas a esta práctica (Unicef, 2020). Lo cierto es que ha traído y continúa trayendo consecuencias transcendentales para la vida de ellas, tales como complicaciones médicas que van desde dolores intensos hasta hemorragias prolongadas, infertilidad, o inclusive la muerte. Ni hablar de los impactos traumáticos y las cicatrices ocultas que les quedan.

5. Negación al acceso a la educación

Malala Yousafzai luego de los balazos recibidos en 2012. Fuente: The New York Times

En algunos rincones del planeta, ser mujer y querer estudiar implica correr el riesgo de un balazo en la cabeza. Este es el caso de las niñas en lugares dominados por el tribalismo y costumbres patriarcales extremas, tal como el caso de las áreas controladas por los Talibanes en Pakistán y Afganistán. El caso de la activista Malala Yousafzai (Premio Nobel de la Paz) es quizás el mas emblemático, ya que con 15 años recibió 3 disparos en la frente mientras iba de camino a la escuela. 

Más allá de que todavía hay sociedades donde explícitamente se prohíbe la educación a las niñas, existen otros factores a considerar que también contribuyen a la privación del acceso a las aulas: 

Factores culturales: En muchos países, las familias esperan que sus hijas se encarguen de la casa, la limpieza, la cocina, y/o cuidado de hermanxs menores. Muchas familias consideran solo a sus hijos como el sostén de sus futuras familias y, por ende, no ven incentivos en porque invertir en la formación de las niñas. 

Matrimonio precoz: En muchas culturas, el matrimonio significa que una hija se convierte en parte de la familia de su esposo, por lo que existe nula motivación para promover su educación. Ni bien la niña es casada con un hombre (muchas veces amplia y escandalosamente mayor que ella), ya se le asigna la responsabilidad de las tareas del hogar. Cualquier “distracción” que pueda poner en peligro sus tareas (como el estudio) resulta inadmisible. 

Falta de baños y elementos de higiene: La cantidad de niñas que dejan la escuela al momento que les llega la menstruación no es algo para subestimar. La falta de educación en torno a este tema “tabú” a veces hace que socialmente se construyan muchos estigmas sobre lo que significa menstruar. Las instalaciones educativas, muchas veces precarias, no están preparadas para brindar las condiciones mínimas para que las niñas tengan un baño separado, o cualquier producto de higiene básico. Al no poder sobrellevar esto, y al sentirse completamente humilladas por lo que atraviesan, muchas de ellas se ven obligadas a dejar la escuela.

6. Preferencia por los hijos varones

La preferencia por los hijos varones es una “emergencia silenciosa” en India. Fuente: Two Circles

En pocas palabras esto implica que la mentalidad familiar funciona con esta lógica: “El nacimiento de un hijo varón nos hace subir de estatus mientras que el de una mujer nos hace bajar la cabeza”. 

En muchas culturas, sobre todo en partes de Asia meridional, oriental y central, existe una presión enorme para que las mujeres tengan hijos varones. Esto contribuye a perpetuar constantemente el estatus mas bajo de las niñas a través de una preferencia por los varones. 

En caso de traer al mundo a una niña no deseada, la “responsabilidad” corre por cuenta de la mujer. Las consecuencias de esto pueden incluir la violencia, el abandono, el divorcio o inclusive la muerte de la madre. Con semejante presión encima, las mujeres tratan de saber el sexo del bebé con anterioridad a través de ecografías y del ultrasonido. En caso que descubran que es una niña, pueden llegarlas a abortar. La selección del sexo puede hacerse también después del nacimiento de la niña, abandonando o matando a la recién nacida (ONU Mujeres, 2011).

7. Cuando ser mujer implica privarse de la necesidad de orinar

Niña esperando usar el baño en el campo de refugiadxs de Moria en Lesbos, Grecia. Fuente: IRC

Como bien se sabe, lxs refugiadxs alrededor del mundo constituyen un grupo poblacional de alta vulnerabilidad. Sin embargo, vale aclarar que dentro de esta población la situación es bastante diversa. Una cosa es ser refugiadx, y otra cosa es ser refugiadx y mujer. Es en la intersección entre ambas condiciones que se encuentran barreras adicionales para garantizar la seguridad de la niña. 

Por ejemplo, en muchos campos de refugiadxs en el mundo que se caracterizan por su precariedad y hacinamiento, la falta de privacidad es moneda corriente. Las niñas son frecuentemente violadas y acosadas, e ir al baño en ciertos casos implica correr el riesgo de ser violadas (UNICEF, 2018). Por ese motivo, muchas dejan de hidratarse a la tarde y se mantienen así hasta el otro día para evitar tener ganas de ir al baño durante la noche y arriesgar su vida (Human Rights Watch, 2019).

Naima, niña de 12 años refugiada en Lesbos, cuenta un poco más: “Los hombres y los niños me miran y no me gusta …[Si necesito ir al baño por la noche], tengo que esperar toda la noche, no tengo otra opción”. 

Algo similar pasa con las carpas dentro de los mismos campos de refugiadxs, donde las niñas se esconden y evitan salir por temor a sufrir abusos. Tal como documenta Margolis (2019) investigadora de Human Rights Watch: “sus vidas están definidas por el miedo”.

8. Niñas obligadas a parir

Niña en Argentina en una marcha del 2019 por el aborto legal. Fuente Infobae

Pero no hace falta irse muy lejos para encontrar prácticas aberrantes hacia las niñas. En Argentina, cada 3 horas una niña de 10 a 14 años es forzada a gestar, parir y criar, según los datos que surgen de la campaña nacional “Niñas no madres” de la organización Socorristas en Red. Y un punto que no es menor: un 80% de los embarazos son producto de abuso sexual intrafamiliar, según el estudio de UNICEF (2018) Embarazo y Maternidad en Adolescentes y menores de 15 años

Ni hablar de como se agrava el panorama cuando se miran los números en el noroeste y noreste Argentino. De acuerdo al último informe publicado por la Secretaría de Salud junto a UNICEF, los porcentajes más altos están en provincias como Formosa, Chaco, Misiones, Santiago del Estero, Corrientes y Salta. 

En definitiva, es evidente que unx no tiene que remontarse hasta las zonas más rurales de Afganistán para dar cuenta de la existencia de situaciones que vulneran alevosamente los derechos de las niñas.

Conclusión: cuando ser mujer significa condena

Todas estas prácticas presentadas varían según países, culturas, religiones, etnias y niveles socioeconómicos. Sin embargo, tienen un claro común denominador: están orientadas a controlar la autonomía de las niñas, su cuerpo y su sexualidad.

¿Lo más desalentador? Indudablemente tiene que ver con que muchas de estas prácticas son “bien intencionadas” y son las mismas familias de las niñas las que las fomentan para su propio “beneficio”.

Esto da cuenta que estos procedimientos que atentan contra los derechos humanos más básicos no se aplican de manera aislada ni operan en un vacío. Se inscriben en un marco cultural que las habilita. Están profundamente enraizadas en sociedades que tienen naturalizada la desigualdad de género, hasta los niveles más micro e invisibles.

El hilo de twitter causó muchas respuestas. Miles de mujeres destacaron que el feminismo (a pesar de que muchas veces se lo cataloga como “exagerado”), en realidad se queda corto con todo lo que hay que hacer para desmantelar estos sistemas patriarcales.

La batalla es larga y tediosa. Más aún cuando lo que se intenta desmantelar son ideas que han formado a generaciones y generaciones en todo el mundo, incluidas a las mismas mujeres.

La realidad es que hoy, para muchas, ser mujer significa condena.

Si te gustó este contenido, apoyá a Valentina para que pueda hacer más

Podés hacer un aporte único a través de   

Aporte Único

$100
  • Third Feature

Aporte Único

$200
  • Third Feature

Aporte Único

$500
  • Third Feature

2 pensamientos en “Las 8 prácticas inhumanas a las que se obliga a las niñas”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *