Un montón de confesiones

– Newsletter #6 –

Amigos y amigas preocupadas por el mundo

Vuelvo con todo (y lleno de frases hechas) para ocupar su tarde con lo que de verdad importa: ¡el periodismo! (“Sí….”, dirán. “el periodismo…”).

Hoy les presentó un nuevo episodio de Edición Cuarentena. Yo creo que es un gran episodio. Es una de esas entrevistas ruidosas que después rebotan en los medios (aunque me puedo equivocar), y ustedes sabrán que salió de acá.

Vamos ya al comienzo del newsletter, y si quieren saber con quien es la entrevista, solo necesitan llegar hasta el final en esta carta. 

Contra la dictadura de las primicias, la intimidad

No puedo escribir con música ni tampoco leer, pero si quisiera una música que sonara durante la newsletter sería Dos Romeos, del disco Nadie Sale Vivo de Aquí, de Andrés Calamaro; o alguna canción del nuevo álbum de Hijos de Babel. Imagino que suena en mi cabeza mientras peleo en el teclado. La escritura nace de un fervor, la literatura de un apaciguamiento. Digo, de pronto nos asaltan las ganas de escribir: fervor. De pronto abrimos el documento y eso que se nos figuraba claro y necesario no es posible hacerlo aparecer delante nuestro. La incapacidad para traducirnos, para convertir una intuición genial en un párrafo pasable: esa es la frustración permanente del oficio. 

Hoy miré en Instagram imágenes de personas que no conozco. Me gusta seguir desconocidos aleatorios, alguien que sea para mi una ventana fuera de lugar, fuera de los algoritmos. Y me dicen que los Iphones sumaron una herramienta que te avisa si te espían. Yo no tengo Iphone y pienso que un espía atravesado en mi cotidaneidad me levantaría la autoestima. 

Es domingo mientras escribo este tramo del envío y siento que ya conté demasiado en mis redes, que priveé a este mail de sorpresas y los quiero conformar con confesiones. Hice una newsltetter de periodismo para terminar hablando de sentimientos. Qué pavada. (Una pavada no menor, por otro lado, a la pavada de pensar que si conté algo en mis redes tienen que haberlo visto. Una pavada no menor a la pavada de creer que contar es ser escuchado).

Pasó más de una semana desde la última carta. Bertolt Brecht escribió que se requiere valor para decir la verdad sobre uno mismo cuando se es un vencido. Esta semana que pasó tuve que dedicarme casi exclusivamente a hacer notas que me pidió Infobae porque necesitaba facturar (¡qué poca elegancia hablar de dinero!), y no pude casi dedicarme a Under Periodismo. Estoy trabajando para dar un próximo paso con el proyecto y que me permita darle más tiempo, pero mientras tanto: ¡ay, qué frustración arrojar nuestra libertad a la celda de la supervivencia! ¿Los asalta alguna vez ese pensamiento?

Lo bueno, lo radicalmente bueno, fue que esas notas para Infobae me gustaron mucho (salvo una que escribí sobre “la Familia Ingalls y un oscuro rumor” -aquí debiera ir un emoticon de facepalm agigantado-). Pero veamos el vaso medio lleno: tuve una larguísima charla con Diana Maffía sobre la cultura de la cancelación, y escribí una crónica larguísima sobre cómo se trabaja en una terapia intensiva de covid.

La segunda fue, para mí, el regreso al territorio: estuve todo un día metido en la UTI Covid del Hospital San Martín de La Plata, cubierto por guantes, camisolín y todo el protocolo. Fue un día fuerte y de resultas, una de las notas que más me gustó escribir en el año, más allá de que la palabra gustar suena cruenta y desdichada.

Les dejo acá todo el material que acabo de mencionar. Pero no se confundan, que el envío de hoy no es sobre eso sino sobre el nuevo episodio de Underperiodismo Edición Cuarentena. Pero primero, los links de estas notas.

° Nota con Diana Maffía °
° Video de la Entrevista Completa con Diana Maffia °
° Crónica: En la terapia intensiva de Covid °
°¡Ni sueñen que comparta la de los Ingalls! °

Ahora sí, capítulo estreno

El sexto episodio de Edición Cuarentena es una entrevista exclusiva con Jorge Lanata. Yo no lo conocía en persona y accedí a él por intermediación de una colega generosa (gracias Flavia, si estás por ahí). El tipo me invitó a su casa -una semana después de ser operado-, y me alentó a que habláramos de todo. Fue mi primera entrevista sin Zoom: así lo prefirió él. Yo, por supuesto, feliz. (Vale aclarar: lo entrevisté un día antes de ir a la terapia intensiva).

¿Por qué es difícil entrevistar a Jorge Lanata? Porque desde el vamos hay gente en contra de su sola existencia, porque está al aire todos los días y es difícil hacerlo decir algo nuevo, porque todo periodista -creo- alberga algo de admiración hacia él y es sabido que la admiración es un pésimo generador de preguntas. También lo es el desprecio. Pero igual, yo quería hablar de periodismo con Jorge Lanata y me di el gusto. 

De chismoso les diré que pocas veces vi una casa tan espectacular como la suya, con las paredes llenas de arte, muebles que parecen del palacio de Versalles, y unas tazas de café en las que debe haber tomado María Antonieta. Obviamente, esa opulencia debía ser motivo de conversación, así que hablé de cómo un periodista puede hacer plata, hablé de la corrupción en la televisión, de cómo saber si alguien defiende una idea o defiende un interés. 

Hablé de Clarín, hablé de Cristina -habló él, más bien-, hablé de Neustadt, hablé del periodismo militante, hablé de la televisión, hablé del fanatismo y hablé de Charly García -e intenté que me diga que soy un pelotudo-. 

¡Hagan click en la imagen y pueden ver el video!

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